La máquina vibradora se posiciona sobre la capa de relleno. El cabezal penetra por su propio peso y el equipo técnico controla la potencia de vibración. La piedra machacada sale por la tolva y compacta el suelo lateralmente. No hay excavación. No hay vertido de lodos. Solo un bulbo de grava que drena y rigidiza. En la vega del Nervión, donde el aluvial y los rellenos antrópicos dominan la llanura aluvial de Bilbao, este método de mejora del terreno resuelve la baja capacidad portante sin recurrir a cimentaciones profundas. El control de amperaje durante la hinca nos indica la resistencia de la columna y la efectividad del confinamiento lateral. Un ensayo CPT posterior confirma la ganancia de punta en cada columna ejecutada.
La columna de grava compacta lateralmente el terreno sin excavar, creando un drenaje vertical y un refuerzo en suelos blandos del aluvial del Nervión.
Cómo trabajamos
El desarrollo urbano de Bilbao, desde la ría industrial hasta la regeneración de Abandoibarra, ha dejado estratos de relleno heterogéneo sobre el sustrato rocoso cretácico. En esos perfiles, las columnas de grava trabajan como drenes verticales que disipan presiones intersticiales y reducen la susceptibilidad a la licuefacción del suelo granular suelto. La ejecución en seco evita problemas de contaminación cruzada en parcelas con restos de escoria fabril. En cada lote controlamos el diámetro real con medición de consumo de material. La columna resultante, de entre 60 y 80 cm, se integra en el suelo como un elemento drenante y portante, sin necesidad de armadura metálica ni curado. El resultado es una mejora global del macizo.
Factores del terreno local
El aluvial del Nervión, con espesores de 5 a 12 metros de limos y arenas sueltas con nivel freático alto, es un perfil candidato a asientos diferenciales. La presencia de rellenos con escombros, escorias y finos de dragado añade heterogeneidad. Ignorar la mejora del terreno en estos estratos conduce a asientos de varios centímetros en losa. La columna de grava compacta el suelo circundante y acelera la consolidación primaria. En Bilbao, el riesgo de colapso por saturación en rellenos mal compactados se mitiga con la vibración profunda de la grava, que reordena la estructura granular y estabiliza el comportamiento esfuerzo-deformación del conjunto terreno-columna.