En la ampliación de un edificio de oficinas junto a la ría del Nervión, nos encontramos con un relleno antrópico de casi cuatro metros sobre el sustrato rocoso del flysch. El proyecto contemplaba inicialmente zapatas aisladas, pero la heterogeneidad del material de aporte y el nivel freático oscilante lo desaconsejaban de plano. Propusimos una losa de cimentación que repartiera las cargas y rigidizara el conjunto. Este tipo de solución es frecuente en Bilbao, donde la orografía ha empujado la construcción hacia vaguadas colmatadas y antiguas marismas. Un diseño de losa de cimentación bien ejecutado evita asientos diferenciales que agrietan tabiquería y desalinean ascensores. La clave está en entender el terreno: antes de modelar, realizamos calicatas para identificar la interfaz entre el relleno y la roca meteorizada, y cuando el perfil es más profundo, complementamos con sondajes SPT para obtener parámetros de resistencia en cada estrato.
Una losa de cimentación en Bilbao no es una simple plataforma de hormigón; es un elemento estructural que dialoga con un terreno de memoria geológica compleja.
