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CONOCER MÁS →Los ensayos in situ constituyen una fase indispensable en cualquier proyecto geotécnico desarrollado en Bilbao. Estas pruebas, ejecutadas directamente sobre el terreno sin alterar significativamente su estado natural, permiten obtener parámetros reales de resistencia, deformabilidad y permeabilidad del subsuelo. A diferencia de los ensayos de laboratorio, los ensayos de campo evitan las incertidumbres asociadas a la toma de muestras y a la alteración del material, proporcionando datos representativos del comportamiento del macizo rocoso o del suelo en sus condiciones reales de servicio. En esta categoría se agrupan técnicas como la determinación de la densidad de campo mediante cono de arena, los ensayos de carga con placa o los ensayos de permeabilidad tipo Lefranc o Lugeon, todos ellos esenciales para validar diseños y controlar la ejecución de obras.
La compleja geología de Bilbao y su área metropolitana justifica plenamente la necesidad de una campaña de ensayos in situ bien planificada. Nos encontramos en el denominado Arco Vasco, donde afloran materiales del Cretácico Superior como las calizas arrecifales, margas y flysch, intensamente plegados y fracturados. Esta configuración genera una alta variabilidad lateral y vertical de las propiedades geotécnicas. Además, los depósitos cuaternarios de origen fluvial y aluvial, presentes en la vega del Nervión y sus afluentes, suelen albergar rellenos antrópicos heterogéneos sobre suelos blandos. En este contexto, confiar únicamente en sondeos puntuales puede llevar a interpretaciones erróneas; los ensayos in situ permiten cubrir volúmenes de terreno más representativos y detectar anomalías como cavidades kársticas o paleocauces.

La normativa de obligado cumplimiento en España, y por tanto en Bilbao, exige la realización de estos ensayos para la mayoría de obras. El Código Estructural, que actualiza la antigua EHE-08, remite al Eurocódigo 7 (UNE-EN 1997-2) para la investigación geotécnica. Este estándar europeo establece la obligatoriedad de combinar reconocimientos directos con ensayos in situ para definir el modelo geotécnico. A nivel autonómico, el Gobierno Vasco dispone de guías para el control de calidad en obra civil que especifican la frecuencia de ensayos como la placa de carga (PLT) en rellenos compactados. Asimismo, para estudios de infiltración o impermeabilización, la normativa municipal de Bilbao puede requerir ensayos de permeabilidad en campo (Lefranc/Lugeon) para el diseño de sistemas de drenaje sostenible (SUDS).
El perfil de los proyectos que demandan estos servicios en Bilbao es muy amplio. Las obras de edificación, especialmente en laderas con pendiente, requieren ensayos de carga para verificar la capacidad portante del terreno de cimentación y evitar asientos diferenciales. La densificación de la trama urbana sobre antiguos terrenos industriales exige un control exhaustivo de la compactación de rellenos mediante el ensayo del cono de arena. Las grandes infraestructuras, como las obras de la Variante Sur Ferroviaria o los nuevos accesos al puerto, necesitan definir la conductividad hidráulica del macizo rocoso para diseñar túneles y taludes. Incluso proyectos de menor escala, como la rehabilitación de caseríos o la construcción de balsas de agua, se benefician de un conocimiento preciso del terreno que solo los ensayos in situ pueden proporcionar.
El ensayo in situ se realiza directamente sobre el terreno sin extraer muestras, evaluando el suelo en su estado natural de tensiones y humedad. El de laboratorio analiza muestras alteradas o inalteradas extraídas del subsuelo. La ventaja del ensayo in situ es que evita la perturbación de la muestra y representa mejor el comportamiento global del macizo, aunque suele ser más costoso de ejecutar.
Principalmente durante la fase de investigación geotécnica previa al proyecto constructivo, para definir los parámetros de cálculo. No obstante, son igualmente cruciales durante la fase de ejecución como control de calidad, por ejemplo, para verificar la compactación de rellenos o la capacidad portante final del terreno antes de hormigonar la cimentación, cumpliendo así el plan de aseguramiento de la calidad.
La normativa de referencia es el Eurocódigo 7 (UNE-EN 1997-2: Investigación y ensayos del terreno). Además, el Código Estructural español y las normas UNE específicas de cada ensayo (como la UNE 103808 para placa de carga) establecen los procedimientos. A nivel local, el Ayuntamiento de Bilbao puede exigir en sus pliegos técnicos frecuencias de control adicionales basadas en estas normas nacionales y europeas.
La presencia de calizas karstificadas con riesgo de cavidades hace muy recomendables los ensayos de permeabilidad tipo Lugeon para evaluar fracturación. En suelos aluviales blandos de la ría, los ensayos de penetración dinámica son clave. En laderas con flysch alterado, la placa de carga ayuda a verificar la estabilidad superficial. La elección del ensayo debe adaptarse a la litología específica detectada en los sondeos previos.