Bilbao tiene un clima oceánico con lluvias frecuentes, lo que mantiene los suelos superficiales casi siempre húmedos. Esta humedad constante, combinada con los rellenos antrópicos del antiguo cauce del Nervión, genera condiciones propicias para asientos diferenciales en edificios y naves industriales. Por eso, antes de cimentar conviene hacer un análisis de asentamiento diferencial que considere la variabilidad lateral del terreno. En muchas zonas de la ciudad, como el barrio de Deusto o la ribera de Abando, los estratos arcillosos presentan espesores irregulares que exigen una evaluación cuidadosa. Si el proyecto lo requiere, complementamos la investigación con un estudio de cimentaciones superficiales para definir la profundidad óptima de apoyo.

En suelos arcillosos del Nervión, un asiento de 2 cm puede ser tolerable; uno diferencial de 1,5 cm ya genera fisuras en tabiquería.