En obra de Bilbao lo primero que montamos son las estaciones de lectura: una garita metálica con datalogger sobre un pedestal de hormigón, protegida del tráfico de camiones. Al lado, el piezómetro de cuerda vibrante —modelo Geokon 4500S— baja hasta el nivel freático, que aquí suele estar entre 3 y 8 metros según la campaña. Cada sensor lleva su cable armado hasta la garita, con empalmes termorretráctiles para evitar humedad. Antes de sellar el sondeo hacemos una prueba de respuesta hidráulica (rising head) para verificar que el filtro funciona. Complementamos la red con inclinómetros de guía ranurada para controlar desplazamientos en excavaciones profundas cuando se trabaja junto a edificios del casco histórico.
En Bilbao el nivel freático superficial y los rellenos de la ría obligan a instalar piezómetros multicota antes de cualquier excavación de sótano.
Metodología y alcance
El subsuelo de Bilbao combina rellenos antrópicos de la ría (hasta 10 m de potencia) con depósitos aluviales de limos y arenas, y más abajo margas del Cretácico. Esta heterogeneidad exige sensores multicota: en un mismo sondeo colocamos tres piezómetros a distinta profundidad para registrar la presión intersticial en cada estrato. Los inclinómetros los instalamos con tubería ABS de 70 mm, cementando el anillo con bentonita-cemento en proporción 1:4 para evitar fugas. Cada tubo se orienta con nivel electrónico y se fija la ranura maestra al norte magnético del proyecto. Cuando la obra lo requiere, añadimos extensómetros de varilla (sistema Geokon A-3) para medir asentamientos diferenciales en la cimentación de los nuevos desarrollos urbanísticos como Zorrozaurre.
Imagen técnica de referencia — Bilbao
Consideraciones locales
El clima atlántico de Bizkaia, con precipitaciones que superan los 1.200 mm anuales, provoca fluctuaciones rápidas del nivel freático. Si el sensor piezométrico no está bien protegido o el cableado no tiene la junta estanca, el agua entra y falsea las lecturas. También hay riesgo de rotura mecánica cuando retroexcavadoras o pilotadoras pasan cerca de la tubería del inclinómetro. Por eso blindamos cada instalación con un dado de hormigón armado alrededor de la boca del sondeo y colocamos una tapa de acero pintada con los códigos del sensor. En taludes de la autovía del Cantábrico hemos visto cómo un sensor mal cementado perdió la señal a los tres meses; desde entonces hacemos ensayo de respuesta hidráulica in situ y registramos la frecuencia de vibración del piezómetro antes de enterrarlo.
Piezómetro cuerda vibrante Geokon 4500S / Inclinómetro ABS 70 mm
Rango de presión
0-350 kPa (50 psi) para piezómetros
Profundidad típica de instalación
8-25 m según campaña
Resolución inclinómetro
0,02 mm/m con sonda Digitilt
Número de puntos por sondeo
1-4 (multinivel)
Norma de referencia
UNE-EN ISO 18674-1, UNE-EN ISO 18674-3
Frecuencia de lectura
Automática cada 1-6 h según fase de obra
Servicios técnicos asociados
01
Diseño de red de sensores
Definimos ubicación, tipo y profundidad de cada sensor según la estratigrafía real del sondeo. Entregamos plano de implantación con coordenadas UTM y cotas relativas al proyecto.
02
Instalación y puesta en marcha
Montamos piezómetros, inclinómetros, extensómetros y celdas de presión total. Realizamos pruebas de funcionamiento (rising head, zero check) y configuramos el datalogger con la frecuencia de lectura que pide el plan de auscultación.
03
Lectura periódica e informes
Tomamos lecturas manuales o automáticas, procesamos los datos en software Slide2 o Settle3 y emitimos informes quincenales con gráficos de evolución. Detectamos anomalías antes de que comprometan la excavación.
Normativa aplicable
UNE-EN ISO 18674-1:2016 (Instrumentación geotécnica - Parte 1: Principios generales), UNE-EN ISO 18674-3:2017 (Piezómetros), Eurocódigo 7 - EN 1997-2:2007 (Prospección y ensayos), UNE 103301 (Inclinómetros para medición de desplazamientos)
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta la instalación de un piezómetro en Bilbao?
El rango referencial para un piezómetro de cuerda vibrante instalado en sondeo de 15 m con datalogger básico está entre 1.410 y 2.400 euros, dependiendo del número de sensores por sondeo y la accesibilidad del punto. Incluye sensor, cable armado, cementación, prueba de respuesta hidráulica y primera lectura de referencia.
¿Qué diferencia hay entre un inclinómetro manual y uno automático?
El inclinómetro manual se lee con sonda Digitilt cada ciertos días; sirve para control rutinario de taludes o muros. El automático (in-place) incorpora sensores MEMS fijos en la tubería que transmiten datos cada hora al datalogger, ideal para excavaciones profundas o túneles donde los desplazamientos pueden ocurrir rápidamente. En Bilbao solemos recomendar automáticos cuando la excavación pasa de 8 m de profundidad.
¿Cuánto dura la instrumentación geotécnica en obra?
Los sensores de cuerda vibrante bien protegidos y con cable armado suelen durar entre 3 y 5 años en condiciones de obra. Los inclinómetros de ABS pueden aguantar hasta 10 años si la tubería no se deforma por el terreno. La vida útil depende de la exposición a vibraciones de maquinaria, golpes de excavación y humedad permanente. Recomendamos cambiar la pila del datalogger cada 6 meses y revisar las juntas cada año.