En Bilbao, las arcillas expansivas del Cretácico y los depósitos aluviales del Nervión exigen un tratamiento específico antes de pavimentar. La estabilización de suelos para carreteras en Bilbao no es un proceso genérico: requiere dosificar cal o cemento en función del índice de plasticidad y del contenido de sulfatos. El equipo técnico ha ejecutado más de una docena de campañas en la variante sur de la A-8, donde la napa freática aparece a 3-4 m de profundidad. Antes de definir la dosificación óptima se realiza un ensayo Proctor modificado (UNE 103501) para determinar la densidad máxima y la humedad óptima, y se complementa con un análisis granulométrico para clasificar el suelo según el Sistema Unificado. El control posterior en obra se apoya con densidad con cono de arena para verificar el grado de compactación exigido por el pliego.

Los suelos arcillosos del sur de Bilbao requieren dosificación específica de cal o cemento; un CBR de 2 puede subir a 18 tras estabilización controlada.